La historia
Edad objetivo, comprensión, tensión, repeticiones, musicalidad, cierre y aquello que el niño puede sentir aunque todavía no pueda explicarlo.
Un libro infantil se lee con los ojos de un niño y con la voz de un adulto.
La extensión puede ser pequeña, pero las decisiones son enormes. Trabajamos la historia como experiencia: texto, ritmo, emoción, lectura compartida y relación con la imagen.
Edad objetivo, comprensión, tensión, repeticiones, musicalidad, cierre y aquello que el niño puede sentir aunque todavía no pueda explicarlo.
Pensamos en quien escucha y también en quien lee en voz alta. El adulto no debe “traducir” un libro que debería funcionar por sí mismo.
Cuando corresponde, coordinamos texto, ilustración, composición y ritmo de páginas para que la imagen no sea decoración, sino parte del relato.
Puedes avanzar o volver sin perder el contexto.